Acerca del libro 'Piel transitada', por Almudena Mestre

06.02.2020

Una magnífica poeta y novelista en la tertulia de Justo Sotelo, María José Gómez Sánchez-Romate, invadió ayer el Café Gijon al lado de su editor Antonio Benicio Huerga.

    Portada del libro 'Piel transitada'


Piel transitada, primer libro de poemas de María José Gómez Sánchez-Romate (Licenciada en Filología Hispánica y en Geografía e Historia) recién publicado en 2019 por la editorial Los Libros del Mississsippi, comienza con un prólogo de Rodolfo Serrano en el que nos define el tipo de poesía que la autora nos muestra. Desde ese prisma, nos acercamos a un libro de amor y asistimos a la destrucción poética del mismo, al desamor y el fracaso del deseo, al tedio y al olvido, a la amargura y a la soledad del lenguaje en el verso.

La muerte y la vida se conjugan en cada poema; la dicotomía conceptual invade el texto; el mito desencadena el símbolo, la metáfora desemboca en la imagen plástica del lenguaje sencillo bajo la impronta del tiempo y el espacio. El amor lejos de ser el único marco del discurso poético se transforma en un recuerdo, diluido en imágenes en blanco y negro de los rostros que discurren entre los poemas, ilustraciones de Laura Romero Gómez.

Una simetría poética se extiende entre los versos nítidos y diáfanos, una mirada de la autora discurre entre su musicalidad poética, la cadencia rítmica del verso y la sombra del lenguaje que tapa el dolor y atraviesa la angustia existencial. Todo ello le permite a la poeta un universo conceptual, encapsulado en su yo poético, en la voz mágica y onírica de la palabra.

Estamos ante un viaje poético y experiencial, una cartografía vital del ser humano atravesada por el dolor y bañada por el sufrimiento del desamor. En la poesía de María José están presentes los grandes poetas clásicos ya sea de forma implícita o explícita en las citas literarias que encabezan los poemas (Jorge Guillén, Luis de Góngora, Vicente Aleixandre, José Lezama Lima, Mario Benedetti). En su espacio poético tejido por el verso libre y marcado por el amor y el desamor, surge lo erótico de la palabra, lo simbólico del lenguaje y lo onírico de las imágenes. El mito se dibuja en símbolos, la poesía en conceptos, el lenguaje se desdobla en metáforas que surgen de su experiencia vital, de una metamorfosis, de la simbiosis de lo terrenal y lo espiritual.

La temática del libro unifica los momentos existenciales de la poeta y plantea al lector la eterna búsqueda del amor. Desde un principio Piel transitada nos muestra una estructura hilada y cohesionada; un breve introito antecede a las dos partes bien definidas del poemario, la poética del amor y la poética del desamor. Un colofón concluye y cierra la escritura del verso. No deja un final abierto sino que intenta un cierre hermético, sin excesivas sorpresas al lector. No obstante, como diría Roland Barthes en "El susurro en el lenguaje", el texto sufre una ruptura con el autor, "la voz pierde su origen, el autor entra en su propia muerte, comienza la escritura".

De izquierda a derecha Almudena Mestre, María José Gómez Sánchez-Romate y Justo Sotelo. Foto de Antonio Benicio Huerga.

Una metáfora arborlada y entretejida por la savia aparece como destello de un amor etéreo, sensual y erótico suplantado más tarde por el dolor y el sufrimiento que invade el yo poético. Son poemas de la experiencia, engarzados en el pensamiento y sonoridad del lenguaje de alguien que fluye en el tiempo.

Gracias tertulianos, gracias Justo, gracias Javier Del Prado Biezma, gracias amigos por estas tardes mágicas en el Café Gijon de Madrid.

ALMUDENA MESTRE